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Se despertó sobresaltado, como cuando sueñas que te matan, un sudor frío recorría todo su cuerpo. Alterado se incorporó y buscó su reflejo en el espejo, todo era normal salvo una cosa, el sueño le había pareció demasiado real y premonitorio, incluso más que todos los anteriores.
Asustado miró la hora es su reloj de muñeca, un reloj con un grotesco dibujo de Homer Simpson que le habían regalado sus padres hacia ya mucho tiempo.
Sólo le quedaban unos minutos de vida y decidió gastarlos sentándose en el sofá y encendiendo un cigarrillo, esperando a que todo terminara.
Ya estaba harto, no quería seguir escapando de lo inevitable, cuando le daba la última calada a su cigarro, notó que había llegado el momento, y sonriendo, se preparo para recibir el balazo que lo llevaría a su fin, o eso creía él.
Asustado miró la hora es su reloj de muñeca, un reloj con un grotesco dibujo de Homer Simpson que le habían regalado sus padres hacia ya mucho tiempo.
Sólo le quedaban unos minutos de vida y decidió gastarlos sentándose en el sofá y encendiendo un cigarrillo, esperando a que todo terminara.
Ya estaba harto, no quería seguir escapando de lo inevitable, cuando le daba la última calada a su cigarro, notó que había llegado el momento, y sonriendo, se preparo para recibir el balazo que lo llevaría a su fin, o eso creía él.


